La Toscana

La Formula

de

Los Tres Hermanos

Las simples siestas de Pigüé tenían un condimento especial cuando los tres hermanos jugaban al futbol con su vecina Kiki como arquera –que llevaba por entonces seis décadas en su cuerpo- pero aceptaba un partido  con tal de que la dejasen dormir la siesta después.

Recuerdos, de eso se trata en definitiva gran parte de su impronta gastronómica. La hora de la merienda donde aparecía el dulce de leche de la familia, una tradicional receta sin porciones, a simple prueba y error, ese sabor que se recrea en un momento de nostalgia.
Los 3 hermanos, Edgar, Darío y Mauricio están al frente de La Toscana. Nacidos y criados en una familia que hizo de la gastronomía su modo de vida, trabajaron al lado de su papá en la pizzería de Pigüé hasta que un día decidieron crear su propio camino.
Trece años después es inevitable parar a comer en ese lugar que  se convirtió, sin proponérselo, en un ícono de la gastronomía neuquina por la multiplicidad de sabores tan particulares, por sus preparaciones en horno de barro  servidas correctamente en platos de hierro fundido y por los magistrales quesos que elabora Mauricio.

Ir siempre por más

La búsqueda de  nuevos sabores y profesionalizar su cocina fue lo que llevó a Mauricio formarse con Francis Mallman, con quien trabajó en su restaurant en Mendoza y luego hizo una pasantía en San Pablo,  Brasil, y cocinar para mil personas por día.

“Pasamos gran parte de nuestra infancia en el campo, haciendo nuestros propios jamones, salames, dulce de leche, los sabores de la infancia quedan indelebles ahí, y hoy hacemos todo: el pan, las pastas, los quesos el  helado porque rescatamos esa esencia”, aclara Darío.

Los tres hermanos conforman un equipo preciso con Edgar y Darío ocupándose de todo lo que pasa en el salón y Mauricio de la cocina, con una propuesta diferente que recrea y traduce en sabores lo mejor de las tradiciones italiana y francesa radicada en la Patagonia. Crearon un estilo propio, una cocina de producto.

Todos cuentan cómo es armar esa carta que ya es icónica, los platos clásicos y los estacionales, las empanadas, la ensalada de pera, de hongos, quesillos, pizzas, ojo de bife en horno de barro: “Siempre cambiamos la carta porque buscamos la renovación constante, testeamos la calidad, hoy tiene una forma y a la semana seguramente tendrá otra” aclara Darío.

Cuando Dario y Mauricio viajan Edgar es el encargado de plasmar en platos esa experiencia, pero saben que todo lo nuevo que incorporan en sus cartas llevan un tiempo de evolución y aceptación por parte del cliente.

A pulmón:

Estos 3 hermanos se arremangaron y con su juventud rediseñaron, modificaron y reinventaron ese local donde hoy funcióna La Toscana y recuerdan cómo fue el equipo de trabajo con el herrero, el albañil, el electricista Don Marquez, mientras Edgar recuerda que tuvo que vender hasta su bicicleta y que  fue el mismísimo Mauricio quien pintó el techo. Hoy agradecen a todos los que confiaron en aquel momento tan difícil en que algo noble saldría de tanto esfuerzo.

Tres hermanos que hacen historia, crean sabores, apuestan a un proyecto y se reinventan a diario. Desde esas siestas en Pigüé con Kiki en el arco, los aromas de la cocina casera, el respeto por la tierra y su gente y el esfuerzo diario del trabajo en equipo son sólo algunos de los detalles que hicieron que La Toscana sea un referente de la región. Tres hermanos, una gran historia.

Ya son parte de la historia de la gastronomía neuquina y sus quesos tienen reconocimiento nacional.

Es algo que pronto te contaremos.

Seguí las propuestas de

Agradecimientos Especiales: Valeria Maltagliatti

Fotos: Flor Zitti

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