BODEGA MIRAS

Hombre que sabe de vinos

Dicen los que más saben de cepas que es uno de los mejores enólogos que tiene este país. Y no es casual: fue el alma máter de las bodegas más prestigiosas de Rio Negro y Neuquén y llegó a la Patagonia para  indagar en sus suelos y en aquellas cepas olvidadas. Hoy es un referente indiscutido del sector y hombre clave de la vitivinicultura argentina.

Oriundo de San Rafael su tonada mendocina se escurre por donde la aspiración patagónica le da tregua. Pasó por la emblemática bodega Humberto Canale donde supo entablar una excelente relación con los Barzi, y recuerda, agradecido, que “fue mi casa por mucho tiempo, guardo los mejores recuerdos”. Inquieto, curioso y tentado por el desafío, llegó a  San Patricio del Chañar para hacer un nuevo camino en Bodega del Fin del Mundo y al poco tiempo logró el reconocimiento de sus vinos. Hoy encabeza su propio emprendimiento familiar y la bodega lleva su apellido en honor a su familia que lo acompañó siempre en cada desafío.

Hombre sereno y humilde, el respeto por la tierra que habita forma parte de esa sapiencia tan honda que acumuló a lo largo de los años. “Como enólogo fui anhelando cada vez más, la libertad de hacer lo que gustaba sin sentir el condicionamiento de satisfacer permanentemente la demanda del mercado. Y curiosamente, Hans Vinding, el dueño de la Bodega Noemia fue quien me estimuló para hacerlo. Por eso, junto a mi familia, creamos la bodega Miras. Recuerdo que por el año 2001 hacíamos vinos los fines de semana, para los amigos y los conocidos la familia. Se fueron haciendo conocidos  y los amigos nos traían las botellas para consumo propio. Así nació Ocio nuestra primera marca que nos permitía ese pequeño vuelo propio. Cuatro años después, en el año 2005, ya teníamos un stock importante de botellas lo que nos permitió salir comercialmente al ruedo.

Lo más motivante de toda esta gesta es que ahí empezamos a ver el fruto del trabajo familiar, porque la etiqueta había sido diseñada por mi hijo Andrés y pegada a mano por mi esposa Sandra  y mi hija Celeste y además fueron embaladas por ellas. Pablo, mi otro hijo, trabaja conmigo en la bodega a diario, por eso, todo lo que hoy es Mirás es el fruto del esfuerzo de toda la familia”.

Pablo  toma la palabra con cautela y cuenta que su relación con los viñedos viene desde que nació  y todo ese conocimiento es producto de la pasión que le transmitió su padre. “Él nos enseñó a cuidar la tierra y sus frutos, a honrarla, y verlo trabajar en la creación de un vino, cómo lo siente y lo imagina, es único”.

Hoy cuentan con dos líneas como Miras Jovem,  Miras Crianza y  tienen más de 20 vinos que comercializan en mercados como los de Europa, Asia y en Latinoamérica.

La Línea Jovem en blancos está representada por el Chardonnay, Malbec,Pinot Noir, Merlot, Semillón y Malbec Rose.

La Línea Crianza Cabernet Franc, Malbec, Chardonnay, Merlot, Pinot Noir y Reserva.

Miras es mucho más que el vino de un enólogo de excelencia: es la búsqueda de un alquimista, inquieto, curioso y con vuelo propio.

Sus botellas dicen Uva Hombre Vino. Y rescatan esos frutos que crecen en los valles patagónicos, semidesérticos y ventosos, para crear vinos con identidad propia, rescatando la acidez, los aromas de sus frutos y la mineralidad de sus suelos.

Porque el Nombre, es un homenaje a su familia, un legado a sus hijos y próximas generaciones. Gracias Por Ser ParTe.

Texto. Cristian Oyarzun Gonzalez.

Arte de Fotos Flor Zitti.

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